Un oportuno parque industrial

Oferta de lotes industriales del Grupo Centenario dan en el clavo.

Parque industrial Macropolis: son 980 hectáreas, el equivalente al distrito de San Borja, plenamente equipadas con vías, energía y seguridad. Y, sin afectar la campiña.

En el éxito del nuevo parque industrial Macropolis se encuentra también la preservación de los campos de cultivo del valle de Lurín. El parque industrial ubicado sobre la pampa de San Bartolo cuenta con todos los servicios para la instalación de industrias: vías, energía, saneamiento, seguridad y precio por metro cuadrado muy competitivo. Se tratan de 980 hectáreas, un área equivalente al distrito de San Borja, y más amplio que las 600 hectáreas del llamado Trapecio de Lurín en el valle bajo que viene siendo depredado por la especulación inmobiliaria y la complicidad municipal.

La oferta de terrenos industriales de Macropolis se suma a otros empréstitos similares ya ubicados en la vecina y árida pampa de San Bartolo y debiera cortar por lo sano el insensato cambio de uso de tierras agrarias. La destrucción de las áreas de cultivo en Lurín es un caso típico de daltonismo urbano: las áreas verdes se convierten en cemento; el desierto se pretende agrario. Pero aún hay tiempo para salvar el último valle verde en la capital. Los campos de cultivo de Lurín –un genuino oasis en el desierto costeño– son trabajados desde tiempos preincaicos. No es casual que el Santuario de Pachacamac –el Vaticano en tiempos prehispánicos– domine esos páramos. El Santuario y el paisaje natural que lo rodea fueron declarados patrimonio de la humanidad en 2012 por la UNESCO.

El gobierno está invirtiendo US$ 600 millones en la construcción del Museo Nacional de Arqueología (MUNA) precisamente en Lurín. Pero lo que se hace con una mano, se borra –de manera irremediable – con la otra. En este plan, en poco tiempo, Pachacamac, llamado a convocar a miles de turistas para admirar la cultura peruana, y generar una millonaria renta a los distritos circundantes, puede estar rodeada de un conglomerado urbano industrial feo y desordenado como lo es Ate Vitarte.

El parque industrial de Macropolis subsana la falta de visión en la planificación urbana de Lima y resuelve el dilema.

“Lo que exigen las empresas es espacio, modernidad, funcionalidad y precio accesible”, describe Carlos Conroy, gerente de Desarrollo Urbano del Grupo Centenario. El parque industrial se encuentra ubicado a poca distancia del “city gate” del gas de Camisea en Lima. La convivencia entre la industria, la agricultura y nuestra historia está servida en bandeja. Las nuevas autoridades de Lima que sean electas en octubre próximo deben tener la visión –y los pantalones– para poner orden en Lurín. La defensa del valle ya cuenta con un militante piquete de agricultores y vecinos defensores de la campiña y el legado histórico. Los inversionistas industriales no tienen hoy argumento alguno para instalarse en campos de cultivo.

(Publicación e imágenes de Caretas)

Un oportuno parque industrial was last modified: junio 14th, 2018 by ADI Perú