Una ciudad más transparente

Por Jorge Ruiz de Somocurcio

El domingo 16 de marzo, un aviso a página entera en El Comercio, pagado por los vecinos del sector 2 de San Isidro, denunciaba un posible atropello de la municipalidad distrital al autorizar 7 pisos donde soló se permiten 4, por ser una zona RDB (residencial de baja densidad). El constructor obtuvo una licencia basada en el principio de colindancia por el cual la vecindad con un edificio más alto permite más altura que la reglamentaria para mantener una cierta unidad de paisaje urbano. Pero la aplicación de dicho principio exige que en una zona RDB la separación máxima deba ser 3 m. En el edificio cuestionado esta sería mayor a 3 m, por lo tanto soló se podrían hacer 4 pisos y no 7. Esa es la norma.¿Qué paso con la comisión calificadora

 

En San Isidro es probable que los vecinos tengan razón (la norma es la norma aunque sea anti técnica) ; y a la empresa también le asiste algo de razón porque la colindancia, como principio debería aplicarse más allá de 1 metro más o 1 metro menos. Pero ha faltado transparencia.
Porqué se ha llegado a tal extremo que los vecinos tengan que enjuiciar la construcción Es el mismo tipo de presión inmobiliaria que padecen Surco, Barranco y Miraflores, entre otros distritos; y los vecinos son la última rueda del coche.

 

En Barranco la situación es patética. El distrito heredó autorizaciones ilegales. Concesiones para canchas deportivas en la Costa Verde, convertidas en restaurantes. Construccio
nes en el malecón con pisos adicionales gracias a acciones de silencio administrativo.

 

En Surco, los cerros de Camachoola Av.Olguín han tenido delirantes cambios de zonificación durante la gestión del alcalde Castañeda, que pondrán al borde del colapso el sistema vial cuando se concluyan las nuevas edificaciones.

 

Esto refleja un conflicto: entre una intensa presión inmobiliaria, guiada no solo por la densificación sino por ganancias desmedidas, y una estructura normativa del Estado (ministerio y concejos) obsoleta,y por lo tanto proclive a la discrecionalidad y corrupción. Los vecinos no debieran ser perjudicados en este conflicto. Las municipalidades tienen que hacer una gestión urbana transparente.

 

La publicación británica «The Economist» (El Comerció 11/3/14) presagia un crecimiento económico del Perú los próximos 5 años de un 6% anual, sostenido en el consumo doméstico e inversión público-privada. Clave aprovechar eso, con un nuevo marco de aliento a inversiones urbanas, pero con una normatividad derivada de un plan, responsabilidad social inmobiliaria y nuevos patrones de construcción que no carguen sobre la ciudad y los vecinos todas las externalidades (vías cerradas, contaminación, congestión, vías destruidas).

 

Lima tiene una segunda oportunidad los próximos 5 años, quizá la última, para reorientarlos beneficios del crecimiento económico a favor de una ciudad guiada por la inclusión y no por la codicia.

 

(Artículo publicado por: El Comercio. Foto: peru21.pe)

Una ciudad más transparente was last modified: abril 12th, 2016 by ADI Perú